Cincuenta y nueve asociaciones y ni un solo cerebro

                        Yo pensaba que era sólo el ínclito Villaverde el que adolecía de neuronas, pero, a la vista del escrito firmado por sus “59 asociaciones”, tengo que llegar a la conclusión de que todos en Favecam andan más o menos igual, a no ser que lo de las 59 asociaciones sea una nueva patraña y estemos como siempre: Protegiéndonos tras fantasmas.  De cualquier manera no voy a entrar a rebatir uno por uno los cincuenta y  nueve mil puntos de que consta la interminable e intragable carta firmada, al menos teóricamente, por ellas. Sólo les voy a aclarar que en mi artículo “Las neuronas de Villaverde” únicamente pretendía comentar de forma jocosa las soluciones del ínclito a los problemas de la Ciudad. Y es que la imbecilidad de sus soluciones requería un tratamiento jocoso. Yo nunca he dicho que en esta Ciudad no exista paro, pero tratar de resolverlo con manifestaciones los miércoles, me parece un gilipollez. Desde Feaveme lo combatimos creando nueve puestos de trabajo a través de un plan de empleo del que no hablan en su... ¿escrito? Lo combatimos colaborando con la UPD en otro plan de empleo que dará trabajo a tres ATS. Nunca he dicho que no existan drogas, pero tratar de resolverlo haciendo estadísticas que ya existen, es otra gilipollez. Tampoco he dicho jamás que no haya inseguridad (algo menos, quizá, cuando el ínclito está callado), pero resolverlo saltándose a su vez la ley y creando patrullas ciudadanas, es, cuando menos, una gansada propia de un descerebrado. Desde Feaveme estos problemas los resolvemos colaborando con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que para eso están. Estos tres temas fueron los únicos a los que me referí en mi artículo que ha provocado esta reacción tan desproporcionada. En ningún momento mentí, mucho menos insulté, y menos aún calumnié ni difamé a nadie. En ningún momento hablé de excedentes de la Comunidad Europea, de títulos falsos, de colectas de Fuerza Nueva ni de “colaboración” con los vecinos, sean o no moteros. La mentira, la podemos perdonar, el insulto, medio lo tragamos, sobre todo viniendo de quien viene, pero la calumnia la vamos a perseguir hasta donde nos permita la ley. Señores 59 asociaciones, señores fantasmas: Díganle a su jefe que, además de embustero, es un cobarde que se ampara en todos ustedes para calumniar y difamar y para hacernos más difícil denunciar al culpable; pero, ténganlo seguro, todo se andará.  Y díganle que la mejor prueba de cómo funciona cada cual, es ver de quién se acuerdan las instituciones cuando se trata de colaborar en cualquier campo.  Ahí le duele.

                                                                        José Luis Suárez       

                                                                                  Presidente