Favecam ataca de nuevo

        Finalizados los "affaires" de Solidaridad, Solimel, Residencia de Estudiantes, Camping de Rostrogordo y un largo etcétera, el ínclito Villaverde ataca de nuevo. Tras dejar un reguero de su impronta en forma de despropósitos, fracasos, embustes, desastres y ruinas, el omnipresente Valencia vuelve a la palestra. Cualquier otro, después de sus apoteósicas actuaciones, habría hecho mutis por el foro, habría desaparecido,  se habría escondido debajo de las piedras.  Pero él no; su narcisismo le obliga a estar en el candelero constantemente aunque sea desde las comisarías o desde los juzgados. Su afán de notoriedad, después de que lo ocurrido con Solimel le abocara a quitarse de nuevo el traje y la corbata y a dejar de ser noticia, le obliga a convocar una rueda de prensa para hablarnos de los graves problemas derivados del hecho de que un descerebrado diera un falso aviso de bomba en el ferry de Málaga. Y se presenta  acompañado de un pobre infeliz al que sin duda ha convencido de que es presidente de algo y al que habrá prometido el oro y el moro  por decir que van a crear una bolsa de empleo joven, pero que no son ellos los que la crean sino la Delegación del Gobierno o la Ciudad Autónoma o no saben muy bien quién, pero que si no la crean convocarán manifestaciones y concentraciones. En fin, un galimatías. Y algunos periodistas todavía no se han enterado de cuánto miente este personajillo y siguen acudiendo a sus ruedas de prensa para luego llenar una página del periódico contándonos lo que a estas alturas ya ninguno nos creemos.

        Y lo peor del caso es que habla en nombre de las Asociaciones de Vecinos. ¿De qué asociaciones? ¿Es que le queda alguna?. Sus últimos reductos en Reina Regente y alrededores ya se han dado cuenta también de su falsedad y se han venido a FEAVEME. No le queda nadie en su Favecam, de la que no se ha acordado durante más de un año, como no le queda nadie en ninguna parte donde pisa. No representa a nadie más que a sí mismo, tanto si se pone la corbata como si se la quita.  Ha demostrado una y otra vez que no vale un euro, que su capacidad de gestión es nula y se basa únicamente en el engaño y la trapacería. ¡Váyase ya, don Miguel Ángel! Estamos hartos de su verborrea vacía y sin sentido.  Y estamos hartos de sus amenazas cada vez que no se hace lo que a usted le sale de sus cuatro neuronas.  Desaparezca por su bien y el de todos.  Deje de engañar a la gente. Deje de contaminar el ambiente y verá como nadie le echará de menos.