Incalificable
La verdad es que no existen palabras adecuadas para definir a quien no respeta a nadie hasta el punto de no respetarse a sí mismo. Yo diría que es incalificable por no usar palabras malsonantes. La última del personaje a quien me refiero que, como cualquiera que nos siga habitualmente ya sabrá, no es otro que el ¿presidente? de ¿Favecam?, ha sido perseguir al presidente de una de las asociaciones de FEAVEME hasta que consiguió hablar con él durante más de una hora con el único propósito de insultar, calumniar y difamar a este presidente y al vicepresidente de la Federación y portavoz del Consejo Asesor, Gonzalo Giménez. Las cosas que de nosotros dijo este individuo son de juzgado de guardia si se atreviera a repetirlas en público. Pero su valentía únicamente le permite contarlo a una persona a solas, sin testigos, de manera que, en el peor de los casos, sea su palabra contra la del otro. Y lo peor no es eso; lo peor es que estamos seguros de que lo repite a todo el que quiera escucharle, de tal suerte que, cualquiera que no nos conozca, podría pensar que todas las barbaridades que suelta el ínclito son ciertas. Y ¿por qué todo esto? Muy sencillo: cuando uno se queda sin argumentos, entra en el terreno personal sin pararse a pensar si lo que dice es cierto o no. Sin pensar si, en lugar de robar cosas materiales, no estamos robando también la honra ajena. Y ¿por qué a nosotros? Es también muy sencillo: No ha podido con FEAVEME en todos estos años y ve como, mientras nuestra Federación va en auge con dieciocho asociaciones ya adscritas (la última la de las Palmeras, recientemente creada y a cuya Asamblea fundacional fuimos invitados), la suya es una caricatura a la que sólo sabe ponerle nombrecitos rimbombantes y ridículos para que suene a más, pero que, en la práctica, únicamente son cuatro. Y ve que se acerca la vista oral de un juicio en el que dos de sus más allegados, sin duda debido a sus nefastas influencias, se enfrentan a una petición del fiscal de quince meses de cárcel por intentar acabar con FEAVEME por medios presuntamente delictivos. Y ve como se le va de las manos, una vez más, el Consejo Asesor, en el que tenía puestas todas sus esperanzas en un intento de mangonear a su antojo el Movimiento Vecinal. Pues mire, señor mío: Por mucho que difame, no va a conseguir que FEAVEME deje de ser lo que es ni que Favecam llegue a ser lo que nunca será. Por mucho que difame no va a conseguir que nos volvamos atrás en nuestra querella por presunta falsedad en documento privado. Por mucho que difame, no va a conseguir entrar en el Consejo Asesor, sencillamente porque en democracia dieciocho votos son más que cuatro. Y, por mucho que difame, no va a conseguir que nadie se crea que este presidente, (que no es ningún chorizo, que no está procesado y que se cisca en sus imbecilidades), es todo lo que usted dice que es, como tampoco nadie se va a creer, entre otras cosas porque tengo las pruebas, que no contesté a su intento de reunirse a solas conmigo (¿Qué pretendía Vd., oiga?). Sí, le contesté diciéndole que estaba dispuesto a que nuestras dos Federaciones se reunieran con luz y taquígrafos. Pero claro, usted leyó la contestación en nuestra Web y se abstuvo de recoger el certificado en Correos, certificado que me ha sido devuelto por ¿desconocido? y que guardo celosamente para demostrar con papeles, no como usted, que miente como un bellaco una vez más. Para terminar, le voy a decir sólo una cosa, especie de embustero: Si tiene usted lo que hay que tener, atrévase a repetir en público, con su presencia o con su firma, todas las calumnias que vierte en privado contra este presidente y contra el Sr. Giménez. Ande, atrévase, y entonces sí que nos veremos en los juzgados.
José Luis Suárez