Incidentes en la

          Cañada

Una treintena de jóvenes descontrolados provocó el pasado día 11 de Noviembre una serie de incidentes con alteración del orden público, barricadas y quema de contenedores que se saldó con la intervención de la policía local, nacional y el Cuerpo de bomberos. Los altercados, no está claro si espontáneos o teledirigidos, tenían como objetivo protestar contra la actuación del presidente de la Asociación de Vecinos Assallam y Barrio Nuevo, Abdelkrim Mohamed, al que acusan de "ir a comprarse casas a Marruecos" con el dinero que la Ciudad Autónoma le da para cursos de formación. Sin entrar en las verdaderas razones que a esas personas les empujan a estar en contra del referido presidente vecinal,  pensamos que, por muy baratas que puedan estar las casas en Marruecos, los cuatro mil euros que la Asociación que preside Abdelkrim ha recibido este año como subvención, no dan para muchas casas. He tenido pocas ocasiones de hablar con él, entre otras cosas, porque su asociación no pertenece a Feaveme aunque él sabe que tiene las puertas abiertas, pero me consta que es un hombre comprometido con su barrio, preocupado por sus problemas y al que todos sus vecinos deben más de un agradecimiento. Por eso no entendemos la actitud de algunos de ellos a no ser que el fondo de la cuestión sea otro muy distinto.

Hace muy bien el Delegado del Gobierno en anunciar que no se permitirán más alteraciones del orden público, pero, al margen de ello, todos deberíamos plantearnos si se hace todo lo posible por paliar la situación de desempleo, de falta de formación, de ausencia de futuro en algunos barrios deprimidos de la Ciudad. Como muy bien declaraba Abdelkrim, los poderes públicos deben dar a los jóvenes de estos barrios respuestas contundentes para que tengan otras opciones en la vida. Respuestas que les aparten de la delincuencia y de la droga y, más importante aún, de propagandas extremistas y radicales que harían a la comunidad melillense mucho más daño que una barricada.