La opinión del presidente

 

               El reciente reparto de subvenciones a las entidades vecinales por la Consejería de Presidencia del que ya hablamos en esta página y respecto al cual hemos dejado muy clara nuestra opinión reflejada incluso en un comunicado de prensa, ha creado un cierto malestar en algunos sectores de la Federación. Mientras dos asociaciones, Ciudad de Málaga y La Bola, han causado baja a petición propia, otras dos, Porvenir y Patrón Pedro Sánchez, antes adscritas a Favecam, han pasado a engrosar el número de miembros y una tercera, la Hermandad de Cabrerizas, sede de uno de los salones informáticos coordinados por FEAVEME, esperamos que se adhiera próximamente.  Hay otras asociaciones que sin haberse molestado hasta el punto de solicitar la baja, andan rumiando los comentarios que este presidente hizo en su día y que mantengo y mantendré mientras no se me demuestre lo contrario. El reparto de subvenciones no se hizo con criterios objetivos que primaran la participación, la representación y el número de actividades. Yo diría que más bien se primó al que menos hace y al que menos representa. Los directivos de la Bola se "cabrearon" muchísimo porque dije que el que una asociación con una sede social de 15 metros cuadrados reciba el mismo dinero para mantenimiento que otra con doscientos, no es de recibo. Pues miren ustedes, señores, lo repito, es injusto y procuraremos que no suceda nunca más. A otros les ha soliviantado el que alguien, no yo, pidiera dimisiones dentro del Consejo Asesor. A algunos les ha molestado que por este presidente y por el portavoz del Consejo Asesor se dijera que el número de socios y el número de actividades es un dato fundamental a tener en cuenta a la hora de subvencionar. Pues señores, seguimos manteniendo la misma postura y trataremos de que se lleve a la práctica el próximo año. Resulta curioso que aquellos que se han molestado por nuestras opiniones son precisamente los que han salido beneficiados. Veremos dónde están cuando lleguen las próximas cabalgatas de Reyes o de Carnaval; o cuando llegue el Día de la Constitución o la Semana Náutica.

            Tengo a gala ser el mejor amigo de mis amigos. Pero si alguien se ha pensado que por ser amigo mío va a cambiar mi concepto de lo que es y de lo que no debe ser, anda muy descaminado. Si alguien se ha pensado que los halagos o los peloteos van a ser el árbol que me impida ver el bosque, se equivoca de lado a lado. Yo soy el amigo y presidente de la Federación que se pasa horas preparando toda la documentación de la Bola para que pueda presentarla a la convocatoria de subvenciones; soy el amigo que le deja como guía a Ciudad de Málaga todos los proyectos de su propia Asociación, Estopiñán, que supusieron un arduo trabajo, para luego comprobar que la mayoría de ellos han sido "fusilados"; pero no soy el amigo que se va a callar que una asociación como Convivencia, con más de 500 socios haya recibido menos subvención que otra como El Pueblo con no más de 40, o que La Bola sin un sólo socio que pague su cuota. Lo dije el primer día y lo repito ahora: Si a mi asociación, con 130 socios, hay que subvencionarla menos para compensar a otras con más socios, que se haga. Y se supone que mi mejor amigo debo ser yo mismo.

                                                                               José Luis Suárez