De Leyes y de Justicias

Nunca en esta web hemos entrado en política y no lo vamos a hacer ahora. Toda relación con la política de cuanto aquí vamos a decir será únicamente la que los propios políticos, y los que no lo son, quieran darle o crean que deben darle. Nos referimos a la actuación de la Justicia en los casos De Juana y Otegui. Si quien ha matado a veinticinco personas y le ha ganado un pulso al estado de derecho en un alarde de chantaje sin precedentes, o quien no condena la violencia de los asesinos etarras y sigue mezclando la izquierda abertzale con la democracia, no han hecho méritos suficientes para estar en la cárcel, las cárceles deberían estar casi vacías. La chulería y la prepotencia de estos personajes sólo es superada por la permisividad de quienes deberían condenar actuaciones semejantes.

No deberían extrañarnos, después de lo visto, las aventuras judiciales que en FEAVEME hemos padecido durante años y que aún hoy seguimos padeciendo. Quienes nos siguen recordarán seguramente la demanda que en el año 2005 nos puso la extinta Favecam pidiendo nuestra disolución porque el Consejo Asesor de Asociaciones de Vecinos se había reunido con el Partido Popular. La justicia, en primera instancia, falló a nuestro favor, pero, en su prepotencia, el presidente de Favecam recurre la sentencia y la Audiencia falla de nuevo a nuestro favor añadiendo aún más razones a las que ya había expuesto la jueza de primera instancia. En ambos casos de condena a Favecam al pago de las costas. Y aquí viene lo bueno: Favecam, claro, es insolvente y, según la Ley, si el condenado no paga, paga el demandado, en este caso FEAVEME, que debe abonar unos 5800 euros a su propio abogado.  Y al condenado no se le exigen daños y perjuicios y ni siquiera va a la cárcel a meditar tranquilamente cuál será su próxima demanda. Hablamos más arriba de la "extinta" Favecam y no lo hacemos en balde. Pagaremos las deudas en que nos ha metido injustamente como gente decente que somos, pero estaremos muy atentos a las actividades de Favecam, a sus apariciones y a sus dineros. Mantendremos un permanente embargo sobre su hipotético y utópico patrimonio. No podrá llevar a cabo ninguno de su fantasmales proyectos (nunca lo ha hecho) mientras no pague hasta el último céntimo que nos debe, lo que nos ha sustraído amparándose en la Ley. De eso puede estar seguro el ínclito presidente de la extinta Favecam.

Pero las cosas no terminan ahí. Recordarán también ustedes que en el año 2000 el último expresidente de FEAVEME y un supuesto Secretario suyo nos obligaron a presentar una querella contra ellos por su intento de "sacarnos" más de un millón de las antiguas pesetas en la Inspección de Trabajo. Ambos fueron condenados en primera instancia a once meses de cárcel por presunta falsificación de un acta de la Federación. Posteriormente, la Audiencia Provincial los absolvió de la falsificación, aunque no reconoció que existiera la deuda que alegaban, en una sentencia que nunca comprenderemos. Y ahora, una vez más en su prepotencia, el expresidente interpone una demanda por "denuncia falsa a sabiendas". Créanlo. Suponemos que no prosperará, pero, visto lo visto, tampoco sería de extrañar que nos viéramos obligados a gastarnos el dinero de nuevo en abogados, dinero que nunca recuperaremos, aunque ganemos, por la insolvencia de quien tiene todo el tiempo del mundo para perderlo en estupideces. Y, aún así, seguimos respetando la Ley y la Justicia que no tienen la culpa de que quienes las administran sean hombres.